Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
A diente cogen la liebre.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
Más enseñan las manos que los labios.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Poco y entre zarzas.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Neblina, del agua es madrina.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Más tira un pelo del coño que todo el moño.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
El que quiera comer la nuez tiene que romper la cáscara.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
El amor entra por los ojos.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Llegar y besar el santo.
Allá va la lengua do duele la muela.
Como te presentes, así te mirara la gente.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Cabello luengo y corto el seso.
Cara de enferma y culo de sana.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Palabra de boca, piedra de honda.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
Cabeza vana no cría canas.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Al cielo nadie va con ojos secos.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
No importa que nazcan chatos nomás que respiren bien.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
En el culo y en la trompeta, solo es aire lo que suena.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.