Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Rascar y comer comienzo ha menester.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
La lengua unta y el diente pincha
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Cada uno se rasca donde le pica.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
La espina, ya nace con la punta fina.
Fingir ruido por venir a partido.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Hablar bajo y obrar alto.
Ron, ron; tras la capa te andan.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
Juego de manos, rompedero de ano.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Hay que hacer de tripas corazones.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Cruz y raya, para que me vaya.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Dicen que el hombre no es hombre hasta que no oye su nombre de labios de una mujer.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Padecer cochura por hermosura.
Tapados como el burro de la noria.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
De la risa al duelo un pelo.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Dar en el clavo.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Antes de criticar, mírate la cola.
La necesidad tiene cara de hereje.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Si se rasca, es porque le pica.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
Quien no tiene papo, no es guapo.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.