Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Gozo que no se comunica, se achica.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Detrás de la Cruz está el Diablo.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
A la zorra, candilazo.
Al roble no le dobles.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
El mirón, ¡chitón!.
Arte para lograr es el dulce hablar.
A quien con mierda trasiega, algún olor se le pega.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Hacer ruido, para sacar partido.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
Para que no se espante el borrico por delante.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Otoño entrante, barriga tirante.
De luengas vías, luengas mentiras.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
La belleza lleva su dote en el bolsillo
Al melón maduro, todos le huelen el culo.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.