No hay que llegar primero pero hay que saber llegar.
Si quieres buenas sementeras, por San Mateo siembra las primeras.
La viña y el potro, criélos otro.
Quien mocos envía, babas espera.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Beber, hasta la hez.
Cría fama y échate en la cama.
Querer es poder.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Por Santa Marina siembra tu nabina; yo que lo sé, por San Bartolomé.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
Oir a todos, creer a pocos.
Hacerse el sueco.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
Ni se muere el padre ni cenamos.
El primer real a nadie hace rico: pero es el principio.
De tus herederos, sé tu el primero.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Atender y entender para aprender.
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
Engordar para morir es mal vivir.
Dios los cría y el diablo los junta.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Deja al menos un huevo en el nido
No cabíamos en casa y parió la abuela.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
Parto malo, e hija en cabo.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Llegar y pegar es mucho acertar.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.