Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Estas son de mi rodada.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Mujer con toca, dos veces si.
La morena, de azul llena.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
El amor y el reloj locos son.
Sin pito y sin flauta.
La que no baile, de la boda se marche.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
El que no puede tañer arpa, tañe flauta.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Más se junta pidiendo que dando.
Cabeza grande, talento chico.
Una buena campana se siente de lejos.
Bala que zumba, no mata.
A gran cabeza, gran talento, si es que lo tiene dentro.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
El vino y la verdad, sin aguar.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
El ave canta aunque la rama cruja.
La misa, dígala el cura.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
La palabra es playa, el silencio oro.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
Moza gallega, nalgas y tetas.
Cantar bien es de pocos, cantar mal es de locos.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
El que come y canta, pronto se atraganta.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
La vida es un juego.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Iglesia, o mar, o casa real.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
La fe mueve montañas.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.