El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
A gran culpa, suave comprensión.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Quien se casa por dinero, no se llama caballero.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Lo que sea que suene.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Hacer la plancha.
Marido celoso, viejo mañoso.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
En casa de los tíos ella es la tía.
Hace más la raposa que la curiosa.
Mal largo, muerte al cabo.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
Boca que no habla, Dios no la oye.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Fue el hombre por maduro, y lo pusieron verde.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Cada cual mire por su cuchar.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Belleza y dinero, primero lo postrero.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Mozo rondador, no puede ser madrugador.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
No nada más de pan vive el hombre.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
De los hombres se hacen los obispos.
Por el amor del caballero, besa la dama al caballero.
Quien de verde se viste bonita se cree.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
El amor es estupendo, pero dando y recibiendo.