Abranla piojos, que ai les va el peine.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
El trabajo ennoblece.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Nadie toma lo que no le dan.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
De luengas vías, luengas mentiras.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Para que no se espante el borrico por delante.
Riqueza vieja es la nobleza.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
Un deportista más, un delincuente menos.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Cuando hay para carne, es vigilia.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Al potro que le alabe otro.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
Adonde va el violín, va la bolsa.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Agua corriente, agua inocente.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Para mañana no ayunar, hoy no hartar.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Lo que haces, encuentras.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.