De tal jarro, tal tepalcate.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Pan de boda, duro a las pocas horas.
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.
Quien mucho escucha, su mal oye.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
Oír como quien oye llover.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
Fingir locura, es a veces cordura.
El que mucho ofrece, poco da.
Razones sacan razones.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Planta y cría y tendrás alegría.
El amor es una flor demasiado preciosa para ser cortada
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
Reloj y campana, muerto mañana.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
A chico caudal, mala ganancia.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Alabar y callar para medrar.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Ya me morí, y quien me lloró vi.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Cavas tu tumba con los dientes.
El que no agradece, no merece.
Más vale despedirse que ser despedido.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
La variedad place a la voluntad.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.