La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
A burra vieja, albarda nueva.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Más son los amenazados que los acuchillados.
A ruin, ruin y medio.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
El que no cae no se levanta.
Fe y verdad, en el cielo se sabrá.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Del ahogado, el sombrero.
En Octubre caída de hojas, ubre y lumbre.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
Abril concluido, invierno ido.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
Parto largo, y parto malo, hija al cabo.
Mujer desnalgada es hombre.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Campana cascada, nunca sana.
Mear sin peer, rara vez.
Todo salto tiene riesgo.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
Dame gordura, darte he hermosura.
Después de la risa viene el llanto.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
Valentón y rufián, allá se van.
Vaca bramadora, llama al lobo que la coma.
A bestia loca, recuero modorro.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Pasará, sea lo que sea.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
La vida es grata, a quien bien la acata.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.