Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
El ojo quiere su parte
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Lo malo nunca es barato.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
No es bueno huir en zancos.
Poco dinero, poco sermón.
Paga adelantada, paga viciada.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
La hacienda, el dueño la atienda.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
No son las malas hierbas las que matan el trigo sino la negligencia del agricultor.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.
Pájaro mal nacido es el que ensucia en su nido.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Es ligero el tiempo y no hay barranca que lo detenga.
Quien se baña al día una vez, ya es tildado de burgués.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
Nunca llovió que no se despejara.
Justicia y no por mi casa.
La labranza no tiene acabanza.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Burro apeado no salta vallado.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Muchos pocos hacen un mucho.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Más vale amante bandido que novio jodido.
Cazador, mentidor.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Comprar al pobre, vender al rico.
Jinca la yegua.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.