Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Cabeza chica, nunca es calva; mucha cabeza poco pelo.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
No tropieza quien no anda.
Más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece.
Obispos y Abriles, los más son ruines.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Al sudado, el agua fría a un lado.
Pan ajeno nunca es tierno.
Pastelero a tus pasteles.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Tres jueves tiene el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Cristi y el día de la Ascensión.
El corazón no sabe mentir
La palabra es playa, el silencio oro.
Ya apareció el perdido, y más valía que no hubiese aparecido.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
Basura es todo lo que en el suelo se barre, y aunque remonte a las alturas, cuando baje seguirá siendo basura.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Hombre hablador, poco cumplidor.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
El que da, recibe.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Come santos, caga diablos.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
De noche madrugan los arrieros.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Febrerillo, mes loquillo.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
El que no agradece, no merece.