Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Calma piojo que el peine llega.
Hacer de un camino, dos mandados.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
Llegaste como caído del cielo.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
El buen cirujano, corta por lo sano.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Trato es trato.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
A la pereza persigue la pobreza.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
La herida causada por una lanza puede curar, pero la causada por la lengua es incurable.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Hay que comer para vivir, no vivir para comer.
Un clavo saca a otro clavo.
Amor sin plata, no dura.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
No caben dos pies en un zapato.
En Noviembre el frío vuelve.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Médico sin ciencia, poca conciencia.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Por sostener el error, se cae en otro mayor.
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
A las diez en la cama estés.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
A casa nueva, puerta vieja.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.