La casa caída, el corral agrandado.
Quien no tenga pan para Mayo, ni hierba para Abril, no le habría su madre de parir.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Si la socia no come, y no bebe el socio, no tendrán fuerzas para cumplir con el negocio.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Bien predica el ayunar el que acaba de almorzar.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Bien está cada piedra en su agujero.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
La buena hija dos veces viene a casa.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Cuanto más sepas, más sufrirás.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
El ave canta aunque la rama cruja.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
En Febrero busca la sombra el perro.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Quien siempre adula se quema las mangas
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Debajo de la hiel suele estar la miel.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Quien se duerme, no pesca peces.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
A donde va la gente, va Vicente.
Dar puntadas.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
La zorra, por la cola.
No da un tajo ni en defensa propia.
Le dijo la sartén al cazo.
Es como la mierda del pavo que ni sabe ni huele.
A la mañana puro y a la tarde sin agua.