Quien tenga coraje, que no se rebaje.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Por la peana se adora al santo.
El que asno nace, asno se queda.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Para alcanzar, porfiar.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Durmiendo es, y me canso, ¿qué no sería trabajando?.
Iglesia, o mar, o casa real.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Muy estirar la Cuerda, el arco quiebra.
¿No querías caldo?, pues toma tres tazas.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Ayunar, o comer truchas.
El que llora su mal, no lo remedia
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Más vale poco que nada.
Toda flor quiere ser fruto.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
El mundo da muchas vueltas.
Todo lo prieto no es morcilla.
Nadie está contento con su suerte.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Tienes menos sesos que una piedra.
No tienes dedos para el piano
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Viejo es Pedro para cabrero.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Enero mes de frío, nieve y puchero.
El que come y canta loco se levanta.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Los casados, casa quieren.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
Enero mes torrendero.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.