Dan el ala para comerse la pechuga.
Como se va lo bueno, se va lo malo.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Es peor un tropezón de la lengua que de los pies.
Cuando el sol se pone rojo es que tiene agua en el ojo.
A buen bocado, buen grito.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
Quien con el perro se acuesta, con las pulgas se levanta.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Más envejecen las penas que las canas.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Barájamela más despacio.
El tiempo no pasa en balde.
Nada puede dar quien nada tiene.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
De lo vedado, un solo bocado.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Lo bueno dura poco.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
En toda casa hay muchas mudanzas.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Más vale ruin asno que estar sin él.
Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
Favor publicado, favor deshonrado.
O al puente o al vado, si no hemos de pasar a nado.
Con dinero baila el perro.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Llegar a ser, ascendiendo, es mejor que nacer siendo.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Como quitarle el poto a la jeringa.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Guardóse de la mosca y le comió una araña.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
Donde hay dolencia, haya paciencia.