Sin harina no se camina.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Sale más caro el candil que la vela.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Después del gusto, que venga el susto.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Mayo ermitaño, que comienzas con la Cruz y acabas en lo alto.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
La lengua es el azote del culo.
De persona palabrera, nunca te creas.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Enteramente de balde no se da nada a nadie.
Por la barriga y la ubre, la que es vaca se descubre.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Alegría y desgracia no son eternas
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
La suerte es de los audaces.
Las aguas mansas son las peores
Favor con favor se paga
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Quien no ama no vive
De mozo rezongador nunca buena labor.
Campo abandonado, fuego proclamado.