Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Es como llevar leña para el monte.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
La muerte es puerta de la vida.
Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Del viejo el consejo.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
Rey determinado no ha menester consejo.
El mundo y sus atractivos, son botín de los más vivos.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
De los celos, se engendran los cuernos.
Siempre es mejor el camino más corto.
Nada sacar y mucho meter, receta segura para crecer.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
De bajada todos los santos ayudan
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Amor comprado, dale por vendido.
Mal hace quien nada hace.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Hablar con el corazón en la mano.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
El que quiera honra, que la gane.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Ser feliz como pez en el agua
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Del joven voy, del viejo vengo.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
Saber poco obliga a mucho.