Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
Los ojos son el espejo del alma.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
Gente de montaña, gente de maña.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
La ignorancia es madre de la admiración.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
La experiencia es a veces dolencia.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Hay que predicar con el ejemplo.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Madre dispuesta, hija vaga.
Buen corazón vence mala andanza.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
el fracaso es la madre del éxito.
la ropa son alas.
Más vale loco que necio.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Quien menos procura, alcanza más bien.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Por diferente camino, se llega al mismo destino.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
El que sonríe en vez de enfurecerse es siempre el más fuerte.
El amor entra por los ojos.