Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
Para presumir hay que sufrir.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Quien mucho duerme, poco vive.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Jugar la última carta.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Ofrecer el oro y el moro.
Nadie le da vela en este entierro.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
Ara con heladas, que matarás la grama.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
A las veces la cabra bala por el cuchillo que la mata.
Una palabra deja caer una casa.
Tener el juego trancado.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Nacer de pie.
Por la muerte de hijo no se descompone la casa.
Más vale llegar a tiempo que rondar cien años.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Por la muerte del asno nada pierde el lobo.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
Bella por natura, hasta la sepultura.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
Don López, que mata siete de un golpe.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
O todos moros o todos cristianos.
De los muertos no se hable sino bien.
Del médico y del enterrador, cuanto más lejos mejor.
El que fía, o pierde o porfía.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
El gandul es un cadáver con apetito.
Una vez que la vieja quiso comer carnero, habían ahorcado al carnicero.
La curiosidad mató al gato.
Nadie tan pobre murió que más pobre no nació.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
No es nada que matan a mi marido.