Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Esta más grande la caja que el muerto.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Estar como un gallo en paté.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Descansa el corazón, contando su pasión.
La reputación dura más que la vida.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Beber sudando agua fría, catarro o pulmonía.
Más vale un "toma" que dos "te daré".
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
La confianza mata al hombre.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Buey suelto, rey muerto.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Caballo mosquiao, primero muerto que cansao.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Cuando el tecolote canta el indio muere, esto no es cierto pero sucede.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Caer para levantarse, no es caer.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Hacer agua los dientes.
Pobreza, víspera de vileza.
Ver para creer.
En este mundo nada hay cierto, salvo la muerte y los impuestos.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Quien mucho desea, mucho teme.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Toda carne es sospechosa, más la muerta es venenosa.