A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Juego y bebida, casa perdida.
A amo ruin, mozo malsín.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
El secreto de la vida no está en vivir, sino en vivirla.
Mala cosa nunca muere.
Al saber lo llaman suerte.
A lo que no puede ser paciencia.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
La suerte y la muerte no escogen.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
La misa, dígala el cura.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Quien no sabe, no vale nada.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Solo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto.
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
Aceptar un don, requiere discreción.
Hay que ver para creer.
El chisme que gira, no siempre es mentira.
Solo sé que no sé nada, pero sé más que aquellos que dicen saberlo todo.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.