El que manda, no va.
Lo que se da no se quita.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Una mentira puede matar mil verdades.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
El pobre de su pobreza no sale.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Reino dividido, reino perdido.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.
Muchos Trueno y nada de auga.
A cada puerta, su dueña.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Por el pico, muere el grande y el chico.
Putas y frailes andan a pares.
El hombre propone y Dios dispone.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
A cada cosa le llega su tiempo.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
El papel que se rompa él.
Creer a pie juntillas.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
El que mide el agua al charco es el que lo conoce.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
De esta capa nadie se escapa.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Vive como un caballero, y moriras como un señor.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Entra, bebe, paga y vete.
Malos reyes, muchas leyes.
La mejor maestra es la experiencia, mientras tengas paciencia.