En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Por puerta abierta ladrones entran.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Cada cabeza es un mundo.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
Mata, que Dios perdona.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Hombre chico, pensamientos grandes.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
El diablo es puerco.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Unos saben lo que hacen y otros hacen lo que saben.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Sin dudar, no hay acertar.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Explique, no complique.
Lo que ha sucedido puede suceder.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo