Vivos y muertos, todos al "huerto".
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Cuando llueve no todos nos mojamos.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
A cualquiera se le muere un tío.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
La leña cuando más seca más arde.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
En enero, suda el fresno.
A la carne vino, y si es jamón, con más razón.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Lo estancado se pudre.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Demasiada amistad genera enfados
La que da beso da d'eso.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Tal vendrá que tal te quiera.
Puro de Cobán, solo comen y se van
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
Canas son, que no lunares, cuando comienzan por los aladares.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Por San Martín, trompos al camino.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Toda desgracia es una lección.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
Agua tibia, media vida.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
Colgar los guayos.
Tiempo de grajos, pueden ser más los de arriba que los de abajo.