En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Para cerdos, buenas son bellotas.
De San Germán a San Gabriel el melón sabe a miel, pero de San Sixto a Santa Sofía lo mejor es la sandía.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
La sierra, con nieve es buena.
No resulta dulce el melón recogido cuando está verde.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
La flor del romero, de la abeja es curandero.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
De buena harina, buena masa.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Fruta prohibida, más apetecida.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Hacer buenas (o malas) migas.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Come, que de lo yuyo comes.
El vino es la leche de los viejos.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
Neblina, del agua es madrina.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Agua encharcada, hervida después de colada.
Diciembre, mes de hielo y mes de nieves.
Bollo de monja, costal de trigo.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Pies fríos, corazón caliente.
Cada mochuelo, a su olivo.
El blanco hielo de agua es mensajero
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
Agua al higo, que ha llovido.
Del gaznate para abajo, todo sopas de ajo.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
De lo que come el grillo, poquillo.
Te voy a dar más cera que la que arde.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.