Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
De hombres es errar y de bestias porfiar.
No esperes nada de aquel que promete mucho.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Prueba el espesor del hielo antes de aventurarte sobre él.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
¡Chínchate un ojo!
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
Ama y guarda.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
La pobreza ha sido y es, peor que la hijueputez.
Una buena capa todo lo tapa.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
El casado por amor vive vida con dolor.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Hablar a tontas y a locas.
Hombre osado, bien afortunado.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
Si golpeas tu mano contra una piedra, no esperes más que dolor.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
No cuentes dinero delante de los pobres.
El cuco que no canta en Abril, o está malo, o se quiere morir.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
Leche y vino, veneno fino.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.