Un yerro, padre es de ciento.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Fíate del santo y no le prendas vela.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Reunión de pastores, oveja muerta.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Cada día, su pesar y su alegría.
El que está cerca de la vaca, algo mama.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Es más feo que carro visto por debajo.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
De hoy a mañana se cae una casa.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Sobre mojado, llueve.
Rana en el fondo del pozo.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
A mala lluvia, buen paraguas.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
Se encontró con la horma de su zapato.
Con la muerte todo se acaba.
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Hoy que tengo para pan, ya no tengo dientes.
Más se junta pidiendo que dando.
No trepes muy alto, no sea que la caída sea más fuerte.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
El que más chifle, capador.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Al que feo ama, bonita le parece.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
A llorar al cuartito.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.