No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
Del mirar nace el desear.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
El mal comido no piensa.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Quien mucho escucha, su mal oye.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Más da el duro que el desnudo.
Quien mea y no pee, es como quien va a la escuela y no lee.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Hacerse el de la oreja mocha.
Aquí hay gato encerrado.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
El que canta y danza se agita y no avanza.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Quién más te quiere, te hará llorar.
El dolor embellece al cangrejo.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
A capa vieja no dan oreja.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Antes verdugo que ahorcado.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Quien sube como palma baja como coco.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Del agua fría el gato escaldado huye.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Cierra la puerta del establo antes que te roben la vaca.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
El interés dueño del mundo es.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Hay que sufrir para merecer.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
A la virtud, menester hace espaldas.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Un yerro, padre es de ciento.