Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Las apariencias engañan.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
Buena es la pelea ganada, pero es mejor la evitada.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
A picada de mosca, pieza de sabana. A poco pan, tomar primero.
Mientras hay alma, hay esperanza.
La caza y los negocios quieren porfía.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
Sal a la puerta y dila puta tuerta.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Para que quiere cama el que no duerme.
¿Qué mayor desconsuelo que mucho peine y poco pelo?.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
Al pan se arrima el perro.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Ir de capa caída.
Del mal manjar, un bocado nomás.
El mandar no quiere par.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
De los escarmentados nacen los avisados.
La ocasión asirla por el guedejón.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Peor es la moza de casar que de criar.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Todo va a parar al dedo malo.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Al loco y al aire, darles calle.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
El peor de los males es tratar con animales.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
El diablo es puerco.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.