Peor es mascar lauchas
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Dificulto que el chancho chifle.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Hombre harto, no es comilón.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Palos con gusto no duelen.
Hacerse de la vista gorda.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
La guerra y riesgos masivos, tiene también incentivos.
El cerdo siempre busca el fango.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
No saber qué hacer con las manos y los pies.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Freno y espuela es buena escuela.
No es nada, que del humo llora.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Hay que poner remedio a tiempo.
El diablo está en los detalles.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Interés, cuánto vales.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.
Pereza, llave de pobreza.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Muerto, ¿quieres misa?.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Socorro tardío, socorro baldío.
Al hombre valiente, espada corta.
Atáscate, que hay lodo.
Agárrate, que hay curvas.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Manda, manda, Pedro y anda.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
El harto no se acuerda del ayuno.