No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
Demasiada alegría es dolorosa
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Las dilaciones son peligrosas.
Ruego de Rey, mandato es.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Deja la bola rodar, que ya parará.
Hay que ver para creer.
El que no se embarca, no se marea.
Mojarse el potito.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Ya que no eres casto, sé cauto.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
De lo perdido, lo que aparezca.
Otoño entrante, barriga tirante.
Buena mula, mala bestia.
Chico bache y grande caída.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Alabar y callar para medrar.
Hacer agua los dientes.
Hace más la raposa que la curiosa.
La mentira busca el rincón.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
Ser un mordedor de pilares
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
Corta despacio, que hay poco paño.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
La avaricia es la mayor de las pobrezas.