Año de brevas, nunca lo veas.
La mujer hermosa es peligrosa.
La letra mata, el espíritu vivifica.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
La llaga sana, la mala fama mata.
Barro y cal, encubre mucho mal.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Haz bien y no mires a quien.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Boca de miel y manos de hiel.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Tonto, pobre y feo, si triunfa, no me lo creo.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Idos y muertos es lo mesmo.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
La muerte regalos no prende.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
El que no mira, suspira.
A gran culpa, suave comprensión.
A barba muerta, obligación cubierta.
Más vale creerlo que irlo a ver.
Lo que me incomoda no me agrada y lo que no me parece bien tampoco me gusta.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
El amor y el odio son las dos caras de la misma moneda.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Hay amores que matan.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
En guerra avisada no muere gente.
La abundancia mata la gana.
A gran solicitud, gran ingratitud.