Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Sobre advertencia no hay engaño.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
A grandes cautelas, otras mayores.
Por muy manso que sea el oso, sigue siendo peligroso.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.
Si prometes y no das, mal vas.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
No puede ser precavida, quien no sabe de la vida.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Me importa un bledo.
Ambicioso subido, pronto caído.
A gran subida, gran caída.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
De los muertos no se hable sino bien.
Dios castiga sin dar voces.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Abril frío, poco pan y poco vino.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Hablar con bestias es para molestias.
Entre más apuro menos prisa.
Dar en el clavo.
Hablen cartas y callen barbas.
Amor viejo, pena pero no muere.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
A quien le duele una muela que la eche fuera.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
A quién le dan pan, que llore.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
Peor es estar sin amigos que rodeado de enemigos.
Garrapata en lana, si no muere hoy morirá mañana.
El que fía o promete, en deudas se mete.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
Es mejor sudar que temblar
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
El que callar no puede, hablar no sabe.
Ve delante cuando huyeres.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.