Jamás digas: nunca jamás.
Al más chico muerde el perro.
Hablar con el corazón en la mano.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
La sola bravata, no hiere ni mata.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Hasta la estrella más pequeña brilla en la oscuridad.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Aún no asamos y ya pringamos.
Tienes menos futuro que el Papa en una mezquita.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Viejo con moza, mal retoza.
Amor de amos, agua en cestos.
No vengo a descubrir el hilo negro.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Saber si pisa culebra o si pisa bejuco.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
Porque un día maté a un perro, mataperros me llamaron.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
A golpe de mar, pecho sereno.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Algún día, ahorcan blancos.
Es más entrador que una pulga.
Suelo mojado, cajón seco.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
El año nuevo nos viene anunciando cuando Diciembre se va tiritando.