De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
La venganza es un plato para tomar frío.
Lo bailado nadie me lo quita.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
Casa de mantener, castillo de defender.
Burro suelto del amo se ríe.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Manos blancas no ofenden.
El que aguanta lo más, aguanta lo menos.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Si sabes que no llegarás a la meta, no te metas.
Hacer oídos de mercader.
Unos tanto y otros tan poco.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso. (Confucio)
El que escoge el amor, siempre escoge lo peor.
A dos palabras tres porradas.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
Oye primero y habla postrero.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Un protector es como un manto.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Pan con pan comida de tontos.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Puta y buena mujer, no puede ser.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Formó una tormenta en un vaso de agua.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.