Más vale morir de risa que de ictericia.
El que habla de millones, seguro que no tiene para calzones.
Pecado callado, medio perdonado.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Bien y pronto, solo lo intenta algún tonto.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Chofer que mucho acelera, se rompe la calavera.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Donde manda el amo se ata la burra.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Ir de trapillo.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
No hay peor astilla que la de la misma viga.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
De joven maromero y de viejo payaso.
Ser el último orejón del tarro.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Antes de criticar, mírate la cola.
Más vale ensalada que hambre.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
La necesidad hace parir hijos machos.
El que no te conozca, que te compre.