A mocedad viciosa, vejez penosa.
Secreto de tres, secreto no es.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
El sarampión mata a lo traidor.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
El zorro viejo huele a trampa.
Juramento, juro y miento.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Falso por natura, cabello negro, la barba rubia.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
La confianza mata al hombre.
A confesión de parte relevo de prueba.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Más vale callar que con borrico hablar.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
El mirón, ¡chitón!.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Confesión obligada, no vale nada.
No es bueno quien cree malos a los demas.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.