Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
El que nada sabe, de nada duda.
A quien vela, todo se le revela.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
El que no se fía, no es de fiar.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Por sostener el error, se cae en otro mayor.
Quien pregunta, no yerra.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Culpa no tiene quien hace lo que debe.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
No enciendas un fuego falso frente a un dios verdadero
Con promesas no se cubre la mesa.
Necio que calla por sabio que pasa.
La fe infundada en la autoridad no es fe
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
Buena fama, hurto encubre.
No hay refrán que no sea verdadero.
Reniego de plática que acaban en daca.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Mucho sabe quien callar sabe.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
No te asombres por poca cosa.
Impedir lo que ha de ser, no puede ser.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
El corazón engaña a los viejos.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Los celos ciegan la razón.