Barbas mayores quitan menores.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.
El mal escribano, le echa la culpa a la pluma.
Buena es la linde entre hermanos.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Componte para el marido y no para el amigo.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Aquel que reconoce la verdad del cuerpo puede entonces conocer la verdad del universo.
Fraile convidado echa el paso largo.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Con pelito... no hay delito.
Decir bien y obrar mejor.
El mal llama al mal.
El pobre de su pobreza no sale.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Si la lengua erró, el corazón no.
Más sabe el zorro por viejo que por zorro.
Nunca te apures para que dures.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
El celoso no puede ser jocoso.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Con tontos, ni a coger hongos.
Nadie es profeta en su propia tierra.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
Fruta prohibida, más apetecida.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Perro que ladra no muerde.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
El que está en pié, mire no caiga.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
Araña muerta, visita cierta.
Padecer cochura por hermosura.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Amar a todos, confiar en nadie.