No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
La muerte a nadie perdona.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Es demasiado necio para ser loco.
La vida da muchas vueltas.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
La oprtunidad la pintan calva.
No hay cosa que no tenga su contra.
Tierra por medio, para poner remedio.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
El peligro que no se teme, más presto viene.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
El agua arruina el puente y el vino la mente
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Adulador; él es tu enemigo peor.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Tapados como el burro de la noria.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Sin sal, todo sabe mal.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Piedra movediza no cría moho.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Nunca falta de que reírse.
No saber de la misa la media.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Yo estudio derecho, dijo el borracho.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.