Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
La vida da muchas vueltas.
La muerte a nadie perdona.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Es demasiado necio para ser loco.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
La oprtunidad la pintan calva.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
No hay cosa que no tenga su contra.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Tierra por medio, para poner remedio.
El peligro que no se teme, más presto viene.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
El agua arruina el puente y el vino la mente
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Tapados como el burro de la noria.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
Adulador; él es tu enemigo peor.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Piedra movediza no cría moho.
Sin sal, todo sabe mal.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Hablar a tiempo requiere tiento.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
No saber de la misa la media.
Nunca falta de que reírse.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.