O crudo o asado por el fuego ha pasado.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
No todo el que trae levita es persona principal
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
A buen año y malo, no dejes la harina en el salvado.
Saber dónde aprieta el zapato.
Cada loco con su tema.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
La zorra vieja vuélvese bermeja.
Inflama más la comida que las musas
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Si quieres buenas sementeras, por San Mateo siembra las primeras.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
El que necesita, te visita.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Mujer Besada mujer ganada.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Las penas con pan son buenas.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Contigo, pan y cebolla.
No hay mejor condimento que el hambre.
Bailando con la más fea
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
¡A darle que es mole de olla!
Tarea que agrada, presto se acaba.
Buena es la costumbre en el bien.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Aunque brille el sol no dejes la capa en casa.
Amor hecho a la fuerza no vale nada