Poco dura la alegría en la casa del pobre.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Guay del malo y de su día malo.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
El dinero diario, es necesario.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Sal derramada, quimera armada.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano.
De mala vid, mal sarmiento.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
La ventura es paño que poco dura.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Esta lloviendo sobremojado
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
Casado, pero no capado.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
Antes de salir de casa, mea y átate las calzas.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Arca abierta al ladrón espera.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Cerrado a cal y canto.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
El aire de Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Hacerse la boca agua.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
No hagas hoy lo que puedas hacer mañana.