Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Cuando borrachos hay, madre falta.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
La mujer buena, inapreciable prenda.
La risa va por barrios.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
A burra vieja, albarda nueva.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Dar el consejo y el vencejo.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
Nadie envejece a la mesa.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Cada día que amanece el número de tontos crece.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Beber, hasta la hez.
Puso pies en polvorosa.
Viejos los cerros y reverdecen
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Hay gustos que merecen palos.
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Año de endrinas, año de espinas.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Dar un cuarto al pregonero.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Cada pájaro lance su canto.
Ni cenamos ni se muere padre.
Con la alforja vacía, mal se inicia el día.