Hombre osado, bien afortunado.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
También de alegría se puede morir
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Más vale pan duro que ninguno.
Al loco y al aire, darles calle.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
No hay tal mancebo como el puerro, que le salen las barbas al año primero.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
A chico pié, gran zapato.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Quien roba una vez, roba diez.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Sacar los trapos al sol.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Cazador, mentidor.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Traes un pedazo de alambre y te llevas una barra.
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Al hombre valiente, espada corta.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Poco y entre zarzas.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Dinero de canto, se va rodando.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
La oprtunidad la pintan calva.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
El mirón, ¡chitón!.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.