De queso, un pedazo, y que te dure todo el año.
Marido celoso, viejo mañoso.
Gota a gota, la mar se agota.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
El mundo está vuelto al revés
Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
A la mar madera, y huesos a la tierra.
Cuando el sol sale, para todos sale.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Humedades de Abril, malas son de salir.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
Tierra de roza y coño de moza.
Mayo ventoso, año hermoso.
De casa del abad, comer y llevar.
De día y con sol.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Buena vida si refrenas tu ira.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
En tiempo de campaña, apaña.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
El sol sale para justos y pecadores.
Una comida sin vino, es como un día sin sol.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.