El mundo es de la gente activa
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Ocurre en las mejores familias.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
A poco pan, tomar primero.
Santo que mea, maldito sea.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Tanto pedo para cagar aguado.
Chapucero es el barbero que deja rasposo el cuero.
Por unas saludes, no te desnudes.
Dinero guardado, barco amarrado.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
La muerte todo lo ataja.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
El que está en pié, mire no caiga.
A dos palabras tres porradas.
Con pedantes, ni un instante.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
Aquí el más tonto hace relojes.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Casa de Dios, casa de tos.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Boca sucia no habla limpio.
Peso y medida quitan al hombre fatiga.
Presto rico, presto pobre.
La mujer primeriza, pechos y no barriga.
Haz buena harina y no toques bocina.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Ni miento ni me arrepiento.
Hombre anciano, juicio sano.