Cambio de costumes, par es de muerte.
Para pelear se necesitan dos.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
La fe no tiene miedo.
No tientes al diablo que lo veras venir.
No es un hombre más que otros si no hace más que otros.
La boda de los pobres, toda es voces.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Más puede Dios solo que los diablos todos.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
No hay gato que no tenga uñas.
Bollo de monja, costal de trigo.
No pruebes la profundidad del rio con ambos pies.
Al loco y al fraile, aire.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
A buenas horas, mangas verdes
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
Para afilar el formón, hay que darle al mollejón.
Hablar a tontas y a locas.
A gran prisa, gran vagar.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Lo pasado, pisado.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Belleza de cuerpo no se hereda
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
El tronco de enero, no le pongas en el humero.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Perros y gatos, distintos platos.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Despedida de borrachos.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
Arma de Dios es Cristo.
Son muchos los hijos del muerto.
El que las hace, las imagina.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.