Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Hijo de gata, ratones mata.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Limando una viga se hace una aguja.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Al lavar de los cestos haremos la cuenta.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Mojarse el potito.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Hebra larga, costurera corta.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Cuando pienses meter el diente en seguro, toparás en duro.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Idos y muertos es lo mesmo.
No hables por boca ajena.
Qué te crees la última chupada del Mango!
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Los dueños de casa activos hacen a los inquilinos cuidadosos.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Retírate, agua, y veré quien labra.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Llave puesta, puerta abierta.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
El hombre casado, ni frito ni asado.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Aguas de Abril, vengan mil.
Domingo sucio, semana puerca.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
El hábito es una camisa de hierro.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Unos nacen de pie y otros de cabeza.
Indios y burros, todos son unos.
Hacer el agosto.
Vanamente piensa quien sin Dios hace la cuenta.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Con chatos, poco o ningún trato.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Con vehículos y gentes, debemos ser muy prudentes.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.