A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Lo prometido es deuda.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Estas son de mi rodada.
Come santos, caga diablos.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Del ahogado, el sombrero.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
En arca abierta, el justo peca.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Una espina en el ojo.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
Antes de criticar, mírate la cola.
Machacando y más machacando se hace el gazpacho.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Iguales, como cabo de agujeta.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Al mal amor, puñaladas.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Guardas bien y no sabes para quien.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
A otro perro con ese hueso.
El interés tiene pies y yo también.
Nuestros conocimientos pueden llenar el imperio pero nuestros amigos caben en el puño
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.